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  • Ivette + Gabi

Episodio 21: No Quiero Ser Una Ladrona de mi Tiempo.



Todos sabemos que es el tiempo.


El término tiempo proviene del latín tempus, y se define como la duración de las cosas que se encuentran sujetas al cambio. Sin embargo, su significado cambia según la disciplina en donde se usa.



Lo podemos medir de muchas maneras, en nanosegundos, segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, décadas, siglos, milenios, etc.


Pero en este episodio queremos hablar de qué hacemos con el tiempo, porqué lo malgastamos, qué relación tenemos con el mismo y cómo hacer para que éste sea nuestro aliado.


Ok. Aquí va. Según muchos coaches, y publicaciones que leímos nos dicen que el tiempo es nuestro recurso más valioso. Incluso más que el dinero. ¿Por qué? Porque nosotros podemos conseguir dinero de diferentes maneras: ya sea trabajándolo, o pidiendo prestado a alguien, pero el tiempo es un recurso que una vez ido, no vuelve nunca más. No puedes comprar tiempo, ni prestarle tiempo a nadie, ni nadie te lo puede regalar. Una vez que se fue ese día, esa hora, ese minuto, ese segundo, se fue para siempre.


¡Wow! ¡Que fatalista! Pero aún hay más. De paso hay gente que le encanta tomar de tu tiempo: “los ladrones de tiempo.” Aquellas llamadas donde se instalan a contarte su vida, pasión y muerte, o aquellas reuniones en los trabajos donde se habla mucho, se dice poco y no se concreta absolutamente nada; o aquellas personas que no son puntuales y te hacen esperar.


Pasa tanto en la vida laboral, como en la personal.


Hay tareas que sentimos nos roban tiempo como contestar emails, ir de un lado a otro a hacer diligencias, etc.


Pero estos no son los únicos ladrones de nuestro tiempo. Agarremos ese espejo y mirémonos en él y nos daremos cuenta de que somos nosotros los mayores ladrones de nuestro propio tiempo. ¿Quién no ha jugado ese jueguito en el teléfono y se dice a sí mismo: dos minutos más y te das cuenta de que ha pasado media hora? O te sientas a ver un capítulo de tu serie favorita cuando de repente se han pasado al menos 5 horas, terminaste toda la temporada y luego te dices comencemos la siguiente. Y todo esto está muy bien, si tu vida es tranquila, no tienes ningún tipo de obligaciones o deseo de hacer ciertas cosas, Pero dices que quieres escribir esa novela que tienes en mente desde hace años o ir a aquellas clases de pintura que tanto te gustaría, pues mira seriamente si quieres o no hacerlo. Y eso que no hemos hablado de las obligaciones que en teoría tenemos que hacer.


Y para colmo, dado que el tiempo se ha ido y no vuelve, declaramos y le decimos a los 4 vientos que “No tenemos tiempo para nada”. Se vuelve un mantra que repetimos a veces sin pensar. No tengo tiempo.


Se acuerdan cuando en el episodio número 8 hablamos sobre el dinero y que mencionamos sobre las frases que repetimos sin cesar, por ejemplo: no tengo dinero. Pues es lo mismo. Mientras más sigamos repitiendo esta frase, más se va haciendo realidad. La lengua tiene poder.


Según el coach Cesar Piqueras nos dice que repetir la frase “No tengo tiempo” nos bloquea. Nos paraliza. Y no nos ayuda en nada.


Pero a veces sí sentimos que no tenemos tiempo. Pero esto no es más que una ilusión. La realidad es que sí tenemos tiempo y que le damos prioridad a cosas que no tienen importancia y a las importantes no les damos la prioridad. Es por eso que al final del día nos sentimos que no hemos hecho nada productivo y decimos siempre que “no nos alcanza el tiempo”. Quizás sí estemos ocupados y tengamos muchas obligaciones, pero cuantas de estas son prioridades que se alinean realmente con nuestros valores.


Aquí esta la practica.


Evita decir no tengo tiempo

Algo más productivo que decir no tengo tiempo es decir: En este momento no quiero por que NO es mi prioridad.Si sigues repitiendo eso, tienes que saber que realmente no ha sido una prioridad aquello para lo cual no tienes tiempo.

Si dices por ejemplo: no tengo tiempo para ir al gimnasio. Decir de verdad: No voy al gimnasio porque no me importa mi estado físico. (¿suena diferente verdad?) Dejamos de un lado la paja mental.


Anota todos los días en qué usas tu tiempo. Te sorprenderá en que utilizas tu tiempo en realidad. Esto es hacer una auditoría de tu empleo de tiempo.


Escucha el episodio numero 3 sobre la carga mental. En ese episodio tenemos un ejercicio que habla sobre las distinciones entre lo urgente y importante.



Antes de eso, hecha todo lo que tienes en tu mente por hacer en una larga lista y esta lista es la que categorizaras en importante y urgente vs lo no importante y no urgente. Esto lo llamamos nosotras Mental Dump.


Date de cuenta de lo que puedes delegar a otros para que tú puedas dedicarte a lo que creas importante: tus prioridades.


Dependiendo de lo que hayas escrito en aquella matriz de urgencia e importancia saca lo que quieres lograr esa semana y de ahí lo que debes de hacer cada día.


Cada día al ver tu lista de tareas, empieza haciendo aquellos que no quieres. Como dice el libro de “comete esa rana” empieza por la tarea más difícil.


También puedes usar el principio de Pareto para administrar tu tiempo. De aquella lista de 10 cosas que debes de hacer ese día, el 20% de esas te va llevar al 80% de tu éxito.


Haz bloques de tiempo para las diferentes tareas que debes realizar en un día. Bloquea tiempo: desde las horas de dormir, las horas comer, las horas de hacer ejercicio hasta las más rutinarias como llevar a los peques al colegio o recogerlos, tus trabajos, los estudios… etc. Puedes también bloquear tiempo para solo contestar emails o solo chequear tus redes sociales, o dedicar un día en específico para ir a hacer diligencias en la calle como ir al correo, comprar ciertas cosas, ir al doctor, etc. Así ahorras el tiempo de manejo ya que te encuentras ya en la calle y no tendrías que salir y dedicar tiempo a todo esto un poquito cada día.


Trata estos puntos en tu agenda o calendario como deadlines como plazos o fechas tope para realizarlas. No son un quizás, a lo mejor. Si están en el calendario es porque son realmente importantes. No hay nada peor que tener un objetivo y no darle un plazo de término o consecución


Identifica cuales de estos son tus plazos o tareas no negociables. No se trata de ser inflexible, pero saber cuáles son los realmente importantes.


Hazlo, aunque no quieras. Por ejemplo, digamos que quieras ir al gimnasio, pero tienes cansancio, pereza, estas triste o lo que sea. No esperes a que tengas ganas. La mayoría de las personas que logran sus metas y propósitos hacen las cosas, aunque no sientan ganas de hacerlas. Esperar a tener ganas es parte de esa paja mental de decir, si ya mañana lo hago, mañana será otro día, Tengo tiempo. Recuerda una vez más que el tiempo es un recurso que no se renueva, el minuto que paso se fue y no volverá.


No hagas muchas tareas a la vez. Esto lo vamos a tratar en otro episodio, pero tener muchas tareas a la vez es contra productivo. Según la revista Forbes, la universidad de Stanford descubrió en un estudio que multitasking llega a matar tu desempeño y puede llegar a dañar tu cerebro.


Cambia el lenguaje que usas: yo tengo que hacer esto o hacer aquello a puedo hacer esto por "quiero hacer esto por tal cosa".


Haz una lista de TA-DA… esta es una la recompensas que necesitamos para sentirnos motivados. Esta lista es una variación de las famosas “to Do list” que significa “listas de cosas por hacer”. La lista Ta-Da es la lista de cosas que pudiste cumplir ese día. Reconocer que hiciste ese día te va a dar un gran empuje a seguir adelante en aquellos que quieres lograr. Esta lista te anima a continuar.


La dilación, la flojera son problemas de regulación emocional. Según un artículo de la revista Fast Company: "La dilación no es un problema de gestión del tiempo, es un problema de gestión de las emociones", dice Tim Pychyl, profesor asociado de psicología en la Universidad de Carleton y blogger en Psychology Today.


Específicamente, la dilación es una "estrategia de afrontamiento centrada en las emociones para lidiar con las emociones negativas", explica Pychyl.


El dice que es algo parecido a esto:

  • Nos sentamos para hacer una tarea.

  • Proyectamos hacia el futuro sobre cómo se sentirá la tarea.

  • Predecimos que la tarea no se sentirá bien (por ejemplo, nos estresará, nos hará sentir mal, etc.).

  • Nuestra estrategia de afrontamiento emocional entra en acción para mantenernos alejados de este mal presentimiento.

  • Evitamos la tarea.

Las personas can ansiedad hacen exactamente eso, evitan a toda costa aquello que puede detonar un ataque de ansiedad o la sanción de que no están a salvo.


Notas de este podcast:



Artículos que hemos usado para este podcast:


Usa la tecnica del Pomodoro


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