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  • Ivette + Gabi

Voy a practicar mindfulness





Parece ser que el Mindfulness es la palabra del momento. Está siendo usada en todos lados. La quieren practicar en las oficinas, en las escuelas y los doctores les prescriben a sus pacientes dosis de esta. Pero ¿Qué es exactamente?



La definición del mindfulness es vivir el presente, momento a momento, sin juzgarlo.

(es decir sin pensar que ese momento es bueno o malo).


Aunque el mindfulness suena a algo que hacen los hippies, en realidad ha sido estudiado en los últimos 30 años en diferentes universidades del mundo y estos han arrojado que es una manera muy efectiva de reducir efectivamente el stress.


Sin embargo, cabe recalcar que el mindfulness si nace de las prácticas Budistas, Hinduistas y del yoga, se practica en el mundo entero y NO se basa en ningún credo ni filosofía.


En el año 1979, Jon Kabbat-Zin creó el curso de Reducción del estrés basado en la atención plena que en inglés se llama Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR). Él había estudiado con varios monjes budistas (hasta con el famoso Thich Naht Hanh). Estas prácticas ya existían antes de que él creara el curso, lo que él hizo fue estructurarlo de manera eficaz en un curso de 8 semanas que ayudaría a las personas que lo tomasen a reducir el estrés a través de prácticas que les haría practicar el estar aquí y ahora, en aceptación y con compasión por ellos y con los demás.


El mindfulness NO es una cosa más que se suma a la lista de cosas que tenemos que hacer diariamente, como caminar hacia el trabajo, cocinar la comida, lavar los platos, lavarnos los dientes, comer, etc. En realidad, la atención plena se puede practicar haciendo cualquiera de estas cosas mencionadas anteriormente, si es que estamos presentes. Es decir, que no es algo más que tengamos que hacer, sino más bien es la dosis de presencia que agregamos a las cosas que ya estamos haciendo en nuestra vida habitual.


Existe una gran evidencia de los beneficios de la meditación mindfulness basada en investigaciones mundiales psicológicas y neurocientíficas:

Baja el estrés, alterando las ondas cerebrales de manera positiva.

  • Ayuda con el dolor. Esto ayuda con a las personas que sufren de dolores crónicos como la artritis, cáncer y lupus.

  • Nos calma, y eso nos ayuda a que nos enfoquemos mejor, nos ayuda a controlar nuestras reacciones en aquellas situaciones que son difíciles.

  • Nos ayuda que nos aceptemos a nosotros mismos.

  • Nos hace más compasivos con nosotros y con los que nos rodean.

  • Nos ayuda a mejorar nuestra memoria, protegiéndonos de la perdida de esta con el paso de los años.

  • Ayuda a mejorar el rendimiento, y de esa manera aumenta nuestra confianza en nosotros mismos y nuestra concentración.

  • Ayuda a desengancharnos de los pensamientos intrusivos y repetitivos.

  • Nos ayuda dormir mejor.

  • Mejora la vida sexual, la salud mental y aumenta la resiliencia y la ecuanimidad.


En este mundo en que somos haceres humanos, el mindfulness nos recuerda a que debemos ser y estar presentes, que debemos de estar aquí y ahora.


Por ejemplo, nos levantamos en la mañana y sabemos que vamos a tener un día super ocupado. Nos vamos a bañar y entonces entramos a la ducha y empezamos a lavarnos el cabello con champú. Pero mientras el agua cae, y el jabón espumea en nuestro cabello y nuestros dedos masajean nuestra cabeza, nosotros estamos pensando quizás en todo lo que vamos a hacer durante el día: como como me voy a maquillar o que zapatos combinan con esa cartera que quiero usar hoy o quizás son pensamientos menos triviales como aquella preocupación por ese familiar enfermo, y qué harías si algo le pasara, si irías a su funeral, etc.


No estas ni aquí, ni ahora, es decir no estas. La mente de mono, esa que salta de un pensamiento al otro sin darse cuenta, es la que se calma con esta práctica.

Si practicamos el mindfulness pues estarías aquí y ahora, en la ducha, lavándote el pelo no en el futuro imaginando catástrofes o simplemente estando un paso más allá del único momento que en realidad existe: El ahora.


Estás en piloto automático:

  • Cuando no recuerdas si has puesto seguro o no a la puerta

  • Cuando te enfocas en lo que va a pasar y no en lo que está sucediendo ahora.

  • Cuando comes o bebes sin estar hambriento o sediento

  • Cuando las emociones asoman abruptamente.


En el mindfulness existe la práctica formal de sentarse en un lugar apartado, a un tiempo determinado hacer una meditación en donde no intentamos vaciar nuestra mente, sino que entramos en contacto con lo que siente el cuerpo y lo dejamos ir. Puedes empezar con 5 minutos.


La práctica cotidiana es hacer una cosa a la vez. Centrarse en lo que se hace y estar ahí ahora sin pensar en lo que puede pasar después: cuando comes, come; cuando caminas, camina; cuando abrazas a alguien, has solo eso.


Cuando comas, come.


Por ejemplo, comiendo. Come lentamente, saborea cada bocado. Si caminas, hazlo con intención, despacio.

Hay tantas maneras de practicar en la que puedes involucrar tus sentidos.

  • Practica escuchando música. Siéntate a sola, con audífonos y escucha esa pieza de música, escucha los instrumentos, las voces, el tono, la melodía.

  • Practica mirando algo detalladamente por algunos minutos. Mirarlo con mente de principiante, como si estás viéndolo por primera vez.

Libro que hemos leído para este episodio:



2020 Practica lo que Predicas

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